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Encina

Quercus ilex
Rey del bosque seco
Comestible4Valor medicinal2Otros usos8
Árbol17,5×12 mzona 7-10semisombra

¿Crece donde vivo?

Encina es resistente hasta la zona 7: llanuras, valles fluviales y ciudades de Europa Central no son problema; en zonas continentales o de montaña más duras necesita protección invernal o maceta.

O compruébalo aquí mismo para tu ubicación:

Rusticidad según la zona USDA, calor estival según la suma térmica: los mismos valores que usan la app y el buscador de plantas.

Ficha

Familia
Fagaceae
Porte
Árbol
Altura
17,5 m
Anchura
12 m
Crecimiento
lento
Longevidad
500 años
Primera cosecha
a los 25 años
Rusticidad
zona 7-10
Tolerancia a la sombra
semisombra
Suelo
Arena, Limo, Franco
Humedad del suelo
seco – muy húmedo
pH
6 – 7,5
perennifoliaapta para setosespinosa

Floración y cosecha

E F M A M J J A S O N D
Floración

Las fechas valen para el hemisferio norte en clima templado y varían según la altitud y la variedad.

Usos

Comestible4 de 10
Medicinal2 de 10
Otros usos8 de 10

Comestible: Se aprovechan las bellotas. Maduran el primer año y caen en octubre y noviembre; se recogen del suelo en cuanto caen las primeras por sí solas. Entre los robles europeos, la encina se considera la de mejores frutos: según la procedencia y el árbol, las semillas saben desde dulces y harinosas hasta claramente amargas, y en España y Portugal se seleccionan desde hace mucho formas especialmente dulces. Las bellotas amargas se desamargan antes de comerlas: se pelan, se pican en trozos gruesos y se dejan varios días en agua que se cambia a diario; con agua caliente va más rápido, aunque se pierde más aroma. Después se pueden secar y moler en una harina que da al pan, las tortas y la repostería un toque dulce y a fruto seco, y que se mezcla bien con harina de cereal, o cocer como sémola y gachas. Tostadas y molidas dan un sucedáneo de café sin cafeína; prensadas, un aceite comestible suave. En Marruecos y otros países mediterráneos, las formas dulces se siguen comiendo tostadas como aperitivo. Las bellotas enteras se conservan mal, se enmohecen o germinan; en cambio, las semillas peladas y bien secas y la harina aguantan varios meses en lugar fresco y seco, y congeladas aún más.

Medicinal: Tradición popular: las agallas que provocan las larvas de diversos insectos en las ramillas y hojas de la encina se recolectaban como remedio. Son extraordinariamente ricas en taninos y se tomaban por vía interna contra la diarrea; por vía externa se aplicaban sobre heridas que cicatrizan mal y se añadían a enjuagues bucales para las encías inflamadas. En el Mediterráneo también se usaba la corteza igual que la de otros robles: las decocciones servían para lavar heridas, para baños de asiento y para compresas sobre zonas húmedas de la piel. Evidencia: Quercus ilex como tal no ha sido evaluada ni por el HMPC ni por la Comisión E, y faltan estudios clínicos sobre la especie. Solo está evaluada la corteza de roble en general, obtenida del roble común, el roble albar y el roble pubescente: la Comisión E valoró positivamente su uso externo en baños para enfermedades inflamatorias de la piel y su uso interno en la diarrea aguda inespecífica. En ambos casos, el principio activo son los taninos astringentes, que condensan las proteínas en la superficie de la piel y las mucosas.

Otros usos: La madera de encina es extraordinariamente dura, pesada y tenaz. Desde la Antigüedad se ha trabajado para postes, piezas de carro, mangos de herramientas, toneles y recipientes, y hoy da madera para muebles y parqué. Como leña es de primera y arde incluso recién cortada; antiguamente era una materia prima importante de las carboneras. La corteza es rica en taninos y servía para curtir cuero; de la corteza y las agallas se obtenía además un tinte negro a pardo grisáceo para teñir lana. En el jardín resulta interesante la micorriza: la encina es uno de los tres árboles huésped más importantes para establecer truferas, porque sus raíces finas forman una simbiosis ectomicorrícica estable con las trufas. Se puede formar en setos altos y densos y, como cortavientos, soporta también el aire salino de la costa; como ejemplar aislado forma una copa redondeada, ramificada desde abajo, con un fuerte efecto arquitectónico, y en el sur de Europa es un árbol clásico de parques y calles. En lo cultural, marca la dehesa ibérica, un paisaje de pastos con encinares abiertos formado a lo largo de siglos: en la época de la bellota, los porqueros llevan los cerdos ibéricos a los encinares, y el sabor, el color y la textura del jamón ibérico se deben en gran medida a esta alimentación. En la tradición celta se supone que el árbol sagrado tras la letra Tinne no era originalmente el acebo, sino la encina: las hojas de ambas especies se parecen de forma llamativa.

Cultivo

Ubicación: La encina necesita espacio: en zonas cálidas alcanza 20 a 25 m de altura y casi otro tanto de anchura, y su tronco corto supera los tres metros de perímetro; en suelos pobres se queda arbustiva y más baja. Es de polinización anemófila y autofértil, así que no hace falta un árbol polinizador. Adulta resiste unos -12 °C; los árboles jóvenes, bastante menos. Su copa densa y perennifolia da sombra todo el año, bajo ella apenas crece nada y la hojarasca dura se descompone despacio. Como pareja micorrícica de trufas, como seto que soporta bien la poda y como cortavientos en aire salino, también es útil en superficies pequeñas. Donde fructifica, los arrendajos llevan las bellotas lejos y originan ejemplares asilvestrados. Cuidados: Como árbol no necesita poda; como seto tolera la poda hasta la madera vieja y rebrota de ella con fiabilidad. Se poda en verano, tras la brotación, y no a finales del invierno, porque los cortes frescos se secan con las heladas sin nieve. No se abona: la especie está adaptada a suelos esclerófilos pobres, y el nitrógeno provoca brotes blandos y sensibles a la helada. Las plantas jóvenes necesitan algo de agua en los primeros inviernos; una vez arraigada, la encina soporta largas sequías sin ayuda. Corzos y liebres ramonean los brotes jóvenes perennes sobre todo en invierno, así que una protección de malla metálica compensa en los primeros años. Las bellotas caen en otoño, en abundancia en los años de gran cosecha y apenas en los intermedios; esta alternancia es propia de la especie y no un error de cuidado. Sensible a: podredumbre radical por Phytophthora cinnamomi, que en el Mediterráneo provoca la muerte de encinares enteros y también aparece en el jardín en suelos encharcados y compactados; oídio del roble en los brotes jóvenes tras veranos húmedos.

Multiplicación

Se multiplica por bellotas y por brotes de raíz. Las bellotas se recogen en cuanto caen las primeras por sí solas y se siembran lo antes posible, porque no se pueden almacenar: al secarse pierden la capacidad germinativa de forma irreversible. No necesitan tratamiento de frío: sembradas en otoño, germinan a finales de otoño o en invierno, en cuanto el suelo tiene suficiente calor. Si no se puede sembrar enseguida, se estratifican las bellotas en arena húmeda justo por encima del punto de congelación; así se salvan algunas semanas. Antes de sembrar conviene hacer la prueba de flotación: las bellotas que flotan suelen estar agusanadas o vacías. Se siembran de una en una y poco profundas en macetas hondas o alvéolos forestales, porque la plántula desarrolla enseguida una potente raíz pivotante; en recipientes poco profundos se enrosca y el árbol nunca llega a arraigar bien. Por la misma razón, la planta debe ir a su lugar definitivo ya en el primer o segundo año: las encinas más viejas prácticamente no se pueden trasplantar. La segunda vía son los brotes de raíz, que los árboles viejos forman en abundancia tras una poda fuerte o un incendio; se separan en primavera con un trozo de raíz madre, se recortan y se cultivan primero en maceta.

Valor para la fauna

La encina ofrece alimento y refugio a numerosos animales. Ardillas, arrendajos y otras aves dispersan las bellotas. Las hojas sirven de alimento a diversas orugas de mariposas. La copa densa ofrece protección y lugares de nidificación a las aves. Es importante para la biodiversidad en las zonas mediterráneas y submediterráneas.

Particularidades

Particularidades: Perennifolia y muy longeva; rebrota de cepa tras el fuego y el ramoneo; las bellotas maduran ya en el primer año, a diferencia de muchos robles; base de la dehesa española: el engorde con bellota del cerdo ibérico marca el sabor, el color+la textura del jamón ibérico; huésped de trufas; en el Mediterráneo ha sido desplazada a menudo por la coscoja; en Chile forma parte del inventario natural desde hace siglos.

Origen y hábitat

Cinturón esclerófilo mediterráneo, de Portugal al oeste de Turquía, además del noroeste de África; más allá, difundida por el ser humano. El área continua se extiende desde Portugal y España, por el sur de Francia, Italia, las Baleares y los Balcanes, hasta Grecia y el oeste de Turquía, donde termina en las costas del Egeo y del mar Negro. En el norte de África, la especie está presente en Marruecos, Argelia y Túnez. En la península ibérica, su área se solapa con la de Quercus rotundifolia, muy emparentada, con la que a menudo convive. En amplias zonas de su antigua área ha sido desplazada por la coscoja, más termófila, y por otras plantas del maquis. Fuera del Mediterráneo, el ser humano la ha dispersado ampliamente: en Chile central forma parte del arbolado desde hace siglos y también se planta como árbol de alineación, en Argentina hay ejemplares en parte centenarios, y a Uruguay llegó en el siglo XIX junto con el roble común y el alcornoque, donde crece sobre todo en zonas vitivinícolas. En California se cultiva desde 1858 y se asilvestra localmente. Con inviernos más suaves avanza actualmente hacia el norte más allá de su antigua área; en Europa central sigue limitada, por ahora, a zonas vitícolas y jardines.

La encina es el árbol característico de la vegetación esclerófila mediterránea. Forma bosques cerrados desde el nivel del mar hasta la montaña media, en el Atlas incluso por encima, y crea un dosel perennifolio y denso bajo el que solo prospera un estrato arbustivo pobre en especies y tolerante a la sombra. Este bosque cuenta con la sequía estival y el fuego periódico: tras el incendio o el ramoneo, el árbol rebrota de cepa con total fiabilidad. En gran parte de su área original ha sido desplazada por la coscoja, más pequeña y más termófila, y por otras plantas del maquis, porque milenios de pastoreo, tala y fuego han degradado el bosque alto hasta convertirlo en maquis. Una forma propia, creada por el ser humano, es la dehesa: un encinar ralo, a modo de parque, sobre pasto, que une el engorde con bellota y la ganadería y figura entre los paisajes culturales más ricos en especies de Europa. Las raíces viven en simbiosis micorrícica, entre otros con trufas.

⚠️ Riesgos

Bellotas y hojas tóxicas para el ganado vacuno y los caballos Las hojas de roble y sobre todo las bellotas verdes e inmaduras contienen muchísimo tanino; en hojas y frutos verdes del género se alcanzan contenidos de hasta un 15 por ciento aproximadamente. Las vacas y los caballos que ingieren cantidades grandes sufren dolor abdominal, estreñimiento alternado con diarrea sanguinolenta, orina de color alterado, ictericia y daños renales; las bellotas enteras pueden además obstruir el tubo digestivo. Si la encina está junto a un cercado de pasto, la caída de bellotas en otoño es el momento crítico: recogerlas o vallar la zona bajo el árbol es más fiable que dar pienso adicional. Los cerdos, en cambio, aprovechan las bellotas sin daño; en la península ibérica, esa es la base de un engorde con siglos de tradición. Para las personas, las bellotas crudas y amargas son difíciles de tolerar: el tanino irrita el estómago y fija el hierro, y en cantidad provoca náuseas y estreñimiento. Desamargadas y cocinadas son un antiguo alimento básico. Las hojas rígidas, a menudo espinosas en el borde, pueden arañar manos y antebrazos al podar el seto; basta con unos guantes resistentes.

Esto no sustituye una identificación experta. En caso de duda, no la consumas.

Preguntas frecuentes

Encina: ¿qué tamaño alcanza?

Encina (Quercus ilex) crece como Árbol y en estado adulto alcanza unos 17,5 m de altura, con una anchura de unos 12 m. Su crecimiento es lento.

Encina: ¿qué ubicación necesita?

Encina tolera semisombra. Los suelos adecuados son Arena, Limo, Franco. La humedad del suelo debería estar en el rango seco – muy húmedo. El pH puede estar entre 6 y 7,5.

Encina: ¿es resistente al frío?

Encina figura como resistente al frío en la zona 7-10 y allí pasa los inviernos normales al aire libre.

Encina: ¿crece en Europa Central?

Encina es resistente hasta la zona 7: llanuras, valles fluviales y ciudades de Europa Central no son problema; en zonas continentales o de montaña más duras necesita protección invernal o maceta.

Encina: ¿cuándo florece?

En clima templado del hemisferio norte florece de abril a mayo.

Encina: ¿es tóxica?

Algunas partes de Encina se consideran ligeramente problemáticas, pero la planta no se clasifica como tóxica. Con plantas silvestres, no te fíes nunca solo de una base de datos, sino únicamente de una identificación segura.

Encina: ¿para qué se usa?

Valoración en una escala hasta 10: Comestible 4/10, Medicinal 2/10, Otros usos 8/10.

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